Era una noche siniestra y fría, las baldosas temblaban bajo la presencia de aquel misterioso hombre. Una larga capa de cuero caía hasta el suelo y parecía que el mismísimo Lucifer se escondiera tras las cicatrices de su sombrío rostro. Caminó despacio, sigiloso como un gato negro, como una exhalación, como un suspiro helado. Miró a su alrededor sin apenas mover su cuerpo y cuando estuvo ya seguro de que nadie podría verle dejó un libro sobre el banco de madera. Un libro viejo y desgastado, ennegrecido, un libro que fácilmente pudiera estar hechizado o guardara algún extraño conjuro.
Cuando el misterioso enviado de la oscuridad se hubo marchado, una gélida brisa, directa y violenta abrió el libro. Las hojas empezaron a moverse, a pasarse de un lado a otro como si estuvieran poseídas. El libró se cerró de repente doblando con su súbita urgencia una de las hojas. Las nubes espesas cubrieron la luna entonces y la noche se volvió profunda, sorda y ciega, nada podía ya verse ni oírse allí.
A la mañana siguiente una inocente joven de sonrisa amplia y dorados tirabuzones cruzaba el parque con su mejor amiga cuando al pasar junto al banco vieron el libro. Aunque su aspecto era aterrador la chica no pudo evitar cogerlo, impulsada por la curiosidad y el morbo. Su amiga insistió en que lo dejara alegando que quizá alguien lo habría perdido y regresaría a por él o que podría pasarles algo por meterse donde no las llamaban. La joven, aunque no podía evitar estar nerviosa, agarró el libro con cuidado y lo metió en su mochila. Era tarde ya y tuvieron que correr para poder llegar a clase así que no pudo siquiera abrirlo para ver que decían sus gastadas páginas.
A media mañana algo extraño empezó a pasar en el interior de esa mochila. El libro alejado de su dueño y encerrado en aquella cueva empezó a utilizar su poder para ser liberado. Aunque nadie lo vio y nadie lo creería después, su fuerte energía abrió el lazo de la mochila y el libro, decidido, se dejo caer al suelo. Fue entonces cuando ante el ruido que sus pesadas tapas hicieron contra el suelo, el profesor reparó en él. Se giró creyendo que alguno de los niños estaría haciendo travesuras. Pero no fue así. Vio enseguida el libro caído en el suelo y no pudo evitar quedarse mudo mirándolo. Los niños no entendían nada y la joven, sintiéndose responsable de aquel ruido miró asustada al profesor esperando que éste no la regañara. El profesor empezó a acercarse poco a poco hasta su pupitre, se agacho, cogió el libro entre sus manos y lo abrió despacio, ante la atónita mirada de todos los niños. Nada. Pasó todas las hojas, de principio a fin, pero nada. Las páginas estaban en blanco, como si la tinta se hubiera escondido, para no revelar los secretos que no les correspondía saber. Todos empezaron a preguntar qué pasaba y él no tenía respuesta para darles. Fue entonces cuando un curioso niño descubrió que había unos garabatos en la última página. Incomprensible. Palabras sueltas imposibles de enlazar. El azar en manos del mal. Nadie sabía el porqué, ni que significaba todo aquello. La joven, decidió que como era suyo ella decidiría que hacer y propuso inventar una historia para escribir en aquellas páginas. No se trataría de cualquier historia iría escribiendo frases, evocando otros tiempos en los que esas hojas no hubieran perdido el tinte. Y así fue. Cuando la niña descubrió que estaba empezando a ocurrir lo que estaban poniendo decidió deshacerse del libro porque estaba evidentemente maldito. No sabía que podía hacer y espero impaciente a que las clases acabaran. Nada más salir del colegio y después de haber borrado todo lo que habían escrito, corrió hacia el parque y enterró el libro a los pies de un árbol de corteza negra, alto como el cielo y que parecía estar hecho para cobijar a esa pequeña bestia. Ella solo esperaba que nadie lo encontrara o que al menos el libro no volviera a encontrarla a ella.
*La bella y espeluznante fotografía pertenece a un paisaje mexicano. Foto encontrada en: http://mexico.postecode.com
*La bella y espeluznante fotografía pertenece a un paisaje mexicano. Foto encontrada en: http://mexico.postecode.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario