sábado, 20 de noviembre de 2010

ELLA & LOUIS

Relato en  5:01

Esperaba que los arcos fueran atravesando el viento para llegar hasta mi cuerpo. Me tumbe para que me atravesara la fuerza y el empuje de las trompetas, pero al parecer eran más delicadas de lo que parecía. ¿Qué buscaba yo entonces? ¿Salir huyendo? ¿Correr? Era todo una especie de colina a oscuras. No se si podría afirmar que fuera verano. No sentía frío en mis pies al caminar, pero tampoco me abrasaba la arena de todas las playas que convertían en isla la hierba. Dejé que las voces que me susurraban fueran guías de aquel viaje sin tiempo ni espacio concretos. De repente comprendí que el paisaje podía ir mutando como yo quisiera. Cuestas grandes que se convertían en toboganes, llanuras eternas y hierba y mas hierba por todas partes. Entonces me tumbé a llorar en una concavidad de la tierra. No sabía por qué ni pretendía saberlo. Era el final irremediable y las últimas notas me hicieron parar. También la fuerza de las lágrimas se convirtió en urgencia por hacer desaparecer esa sensación del estómago. Solo unos instantes más y lo que antes era verde se convirtió en una suave manta rayada en tonos ocres. El colchón estaba cada día más viejo, más hundido, como una especie de horizonte vago que pierde la rectitud y esa había sido la pequeña trinchera en la que me había parado a escuchar las voces de Ella y Louis. Como tantas otras veces. En ritual solitario y romántico, hacia mí misma y los cielos del paisaje, que me iban enseñando, poco a poco, cada vez con más detalle, todo lo que escondían desde que tuve por primera vez la suerte de que esa canción me cantara en exclusiva.

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